Entrevista de ETA con Martxelo Otamendi y Mertxe Aizpurua, directores de los diarios Egunkaria y Gara respectivamente.
Versión en español publicada en GARA el 7 de junio de 2001.
ENTREVISTA * Euskadi
Ta Askatasuna
«PNV y EA han contraído una gran responsabilidad con los resultados obtenidos en las elecciones del 13-M»
Las elecciones del 13 de mayo se saldaron con una gran victoria de Ibarretxe, victoria que, al menos en esa medida, nadie esperaba.
El PP y el PSOE plantearon las elecciones como si se tratase de una elección entre «Estatuto» o España. El PNV ha conseguido, de nuevo, plantearlas como un referéndum «Euskadi-España». Y así lo han entendido los ciudadanos. A pesar de que la izquierda abertzale ha planteado la dicotomía entre soberanismo y autonomismo, el PNV y EA han obtenido votos de la izquierda abertzale que han interpretado erróneamente la necesidad de defender Euskal Herria frente a España. El voto abertzale se ha movilizado como nunca, poniendo en evidencia que también había una abstención abertzale.
Por primera vez en muchos años, los resultados del 13 de mayo han dado a PNV y EA una nueva oportunidad para que en este marco autonómico hagan lo que quieran sin tener las manos atadas por otras fuerzas. También la oportunidad de, superando este marco autonómico, llevar a Euskal Herria a la soberanía. PNV y EA han contraído una gran responsabilidad con esos resultados.
EH ha experimentado una importante pérdida de votos, más importante de lo que nadie esperaba. Y ha perdido la llave en el Parlamento de Gasteiz.
El Estado y todos los
partidos políticos han buscado la pérdida de votos de EH y la han
conseguido. En este referéndum virtual, una parte de la base social de la
izquierda abertzale ha entendido que, en este momento, ante la ofensiva
española, era preciso defender el actual marco, y que para eso lo mejor
era votar a Ibarretxe. Ha sido un voto fruto del miedo y la debilidad.
Dejando a un lado la dignidad y el prejuicio que durante años ha tenido
hacia el PNV, y pasando por encima de lo que este partido ha hecho a este
pueblo en el campo del euskara, la educación o el desarrollo de Euskal
Herria, ese voto ha ido a defender «lo que hay», en lugar de apostar por
«lo que hay que hacer», que es la oferta de la izquierda
abertzale.
Con esos resultados,
la izquierda abertzale ha perdido la llave autonómica para llevar el marco
autonómico a un marco de soberanía. Ha sido el fracaso de un intento
trabajado durante tres años. Muchos abertzales de izquierdas, en lugar de
dar esa llave a la propia izquierda abertzale, se la han dado directamente
al PNV. Pero la izquierda abertzale sigue teniendo la llave del proceso
democrático para llevar a Euskal Herria a la independencia y, como antes,
está dispuesta a compartirla con otros.
¿Consideran que la lucha armada de ETA es responsable de la pérdida de votos de EH?
Esas elecciones no han sido un referéndum sobre la lucha armada. Si hay que señalar alguna responsabilidad, es la de quienes han llevado su voto de EH al PNV. Por supuesto que la lucha armada tiene consecuencias, unas veces para bien y otras para mal. Por ejemplo, ha sido positiva para reforzar el volumen de votos abertzale. Desgraciadamente, no hemos sabido recoger ese reforzamiento en la izquierda abertzale. Los votos de EH han pasado al PNV fundamentalmente por miedo, pero también por la represión que sufren las estructuras de la izquierda abertzale y las organizaciones populares. El Estado español no descansa en su lucha contra la izquierda abertzale, y trabaja duro para ahuyentar a la gente de la izquierda abertzale, amedrentando a su base social, por las consecuencias represivas y políticas que puede tener moverse en ese entorno. ¿Qué resultados habría obtenido el PNV si previamente hubieran encarcelado al EBB al completo, si hubiesen metido en prisión a los miembros más representativos de EGI, si hubiesen cerrado EITB y "Deia"...?
¿Qué opciones tiene el PNV? ¿Qué espera ETA de PNV-EA, habida cuenta de que ahora disponen de 33 parlamentarios?
Tienen 600.000 votos abertzales para gestionar, sin tener ningún tipo de dependencia a la hora de formar gobierno. Una opción es poner esa fuerza al servicio de un cambio de marco. Sería bueno que así fuese. La segunda opción es seguir reforzando el autonomismo, dilapidando las fuerzas abertzales, dando cobertura a la estrategia represiva contra la izquierda abertzale o haciendo el trabajo de botillero, aconsejando dónde golpear. El marco autonómico no resuelve los problemas de Euskal Herria, prolonga el conflicto y cierra las puertas a una salida política, pero el PNV tiene recorrido para continuar por ese camino, como ha hecho hasta ahora. Los abertzales han defendido el marco autonómico de las garras de España con generosidad. Ahora habrá que ver si esa generosidad autonómica se convierte en mezquindad a la hora de construir Euskal Herria. Creemos que el PNV apuesta por la segunda opción, aunque intentará disfrazarla lo más posible.
¿Ven en peligro el pacto entre PP y PSOE si se produce un acercamiento entre PNV y PSOE?
La confrontación entre Euskal Herria y España está claramente delimitada. La lucha armada de ETA ha obligado de nuevo al Estado a quitarse la careta, y el trabajo de la izquierda abertzale llevó a las fuerzas autonomistas a decir que el marco estaba agotado. Hasta 1998, el PNV jugó con el Estado. Entonces se salió del acuerdo de Estado. La cuestión no es si el PSOE o el PSE-EE se alejarán del Estado. El PSOE es Estado, no saldrá de ahí. La cuestión es si el PNV volverá a ese acuerdo de Estado de la mano de los socialistas. Si volviese, la dote que llevaría el PNV serían esos votos abertzales que acaba de capturar.
Si el PSOE se hubiese movido en la época de Lizarra-Garazi, acercándose a ese acuerdo que unía a todos los demócratas progresistas, podría pensarse que había cambios. Pero no hicieron nada.
¿Opinan que los resultados pueden modificar la línea política de EH?
La izquierda abertzale debe reflexionar sin amedrentarse ante las exigencias externas. Debe analizar los resultados electorales, los suyos y los de los demás, y hacer una reflexión de más largo recorrido: en qué punto del proceso estamos, cómo hemos llegado hasta aquí, qué falló en el momento en el que las condiciones para la victoria estaban a mano, cómo se inserta en la actual sociedad su oferta política, si se entiende esa oferta, cómo mejorar su trabajo político manteniendo sus objetivos y su lucha, cómo continuar el proceso. Hay que reflexionar, pero sin dejar de trabajar.
El actual terreno de juego político es el propuesto y trabajado por la izquierda abertzale. Se está avanzando en la estructura para responder a las preocupaciones de la sociedad de Euskal Herria en su conjunto. Que Euskal Herria tiene derechos democráticos es algo ya incuestionable y ha conseguido reunir fuerzas para trabajar por ellos. Se ha ganado eso y más. Incluso el «programa político» de Ibarretxe lo refleja. Asume conceptos que la izquierda abertzale siempre ha defendido, eso sí, simplificándolos y desnaturalizándolos. Exige respeto sólo a un derecho humano, es partidario del diálogo pero sólo entre algunos y no le preocupa más que la palabra y el futuro de una parte de Euskal Herria. La izquierda abertzale debe jugar en el terreno de juego que ha sido capaz de lograr con su trabajo, humildemente pero sin complejos, con la confianza de que su proyecto político traerá a Euskal Herria la independencia y el socialismo.
Un líder jeltzale ha declarado recientemente, en relación a los atentados que han tenido lugar con posterioridad a las elecciones, que ETA ha digerido mal el fracaso de EH.
Los resultados los analizamos en el marco de Euskal Herria, no creamos un espacio autónomo para hacer ese ejercicio. Esos resultados han generado la necesidad de una nueva reflexión en el seno de ETA. Desde nuestro punto de vista, los resultados del 13-M fueron dolorosos porque han supuesto la pérdida de votos en favor de la independencia, porque votos de la izquierda abertzale han reforzado el autonomismo fragmentador, porque la debilidad electoral de EH facilita el camino de la represión y porque ya se ve el camino por el que está transitando el PNV. Aquellos gritos de «independentzia» de la noche electoral fueron especialmente dolorosos para quienes conocemos la falta de voluntad del PNV.
Ver que los abertzales tienen la mayoría, constatar que en la abstención había votos abertzales, así como la participación popular, dulcificarían esa digestión si cerrásemos los ojos a la realidad. Porque el PNV y EA no tienen propuesta alguna para liberar Euskal Herria, porque la victoria abertzale en el marco autonómico puede agudizar la tendencia a abandonar el marco nacional.
Es el PNV el que no ha digerido todavía bien los resultados. ¿El PNV ha digerido en dos días los 600.000 votos? ¿Ha reflexionado y decidido ya qué hará con esos votos abertzales? Sus primeros pasos evidencian que quiere aplicar la receta autonómica de siempre: tender la mano a PP y PSOE y criminalizar a la izquierda abertzale.
Tras el fracaso del PP en las elecciones, ¿cabe esperar cambios por parte del Estado español?
Ese fracaso es relativo. Se puede hablar de fracaso del PP si se piensa que la estrategia de España se limita a obtener la gestión directa del Gobierno de Gasteiz o si se toman las elecciones como una especie de referéndum «Euskadi/España». ¿Qué ofrecía el PP? Gestionar el marco autonómico en el seno de España, y nadie ha dicho que eso no vaya a ocurrir. Por lo tanto, está por ver el fracaso de España. Hasta ahora el Estado ha logrado alejar al PNV de Lizarra-Garazi, y si logra que se quede en el marco autonómico, la victoria será suya. Además, debilitando a la izquierda abertzale, han logrado entorpecer la estrategia nacional.
¿El objetivo del PP era debilitar a la izquierda abertzale? ¿No era expulsar al PNV de Lakua?
El objetivo era y es debilitar a la izquierda abertzale, ya que eso, a su vez, debilita la estrategia nacional y fortalece el marco autonómico. Como en todas las citas electorales, también esta vez el primer objetivo era hacer frente a la izquierda abertzale. También tenían una segunda finalidad, que no era otra que cortar de raíz el amago del PNV de dirigirse del marco autonómico a una estrategia nacional. Para ello, la amenaza utilizada por el Estado ha sido gestionar directamente el marco autonómico.
El objetivo del PNV era fortalecer al máximo posible el «nacionalismo regionalista», el del PP hacer lo mismo con la «alternativa constitucionalista española» y el objetivo común de ambos debilitar, en la medida de lo posible, a la izquierda abertzale.
El Estado español continúa con su ofensiva: Xaki, Haika, la Fundación Joxemi Zumalabe, AEK...
Esa ofensiva se está llevando a cabo a petición y bajo la dirección de PP y PSOE, con el aplauso del Gobierno de Ibarretxe. El PNV no está en contra, y EA e IU lo dan por bueno. Ya hicieron lo mismo en su día con la dispersión de los presos políticos vascos. ¿Qué van a hacer Ibarretxe y PNV-EA con los 600.000 votos obtenidos, legitimar la represión o hacerle frente? Ibarretxe facilitará la labor de Mayor Oreja o, para vergüenza del barniz abertzale que ha logrado esta primavera, la cumplirá él mismo.
Desde la izquierda abertzale se asegura que el liderazgo en la construcción nacional le corresponde. Teniendo en cuenta que para hacer efectivo ese liderazgo es necesario influir en la sociedad, ¿en qué medida puede afectar la lucha armada en ese quehacer? ¿Cómo puede hacerse con ese liderazgo una izquierda abertzale cada vez más debilitada?
La debilidad o la fuerza de la izquierda abertzale no debe medirse en función de una coyuntura. Lo que de verdad obstaculiza la labor de la izquierda abertzale es la represión que sufre Euskal Herria y los límites que imponen los estados. La lucha armada pone límite a la agresión contra Euskal Herria por parte de los estados y, además, les dice que no pueden hacer lo que quieran, porque aquí hay un pueblo que tiene derechos y esos derechos deben respetarse. Hasta hace poco algunos decían que la lucha armada perjudica al nacionalismo vasco y ayuda al PP. Ahora, esos mismos deberían decir que la lucha armada ayuda al PNV e, incluso, al nacionalismo en su conjunto, ya que se ha activado el voto abertzale. No creemos que se mida así.
El liderazgo de la izquierda abertzale en la construcción de Euskal Herria es evidente y, desgraciadamente, suele tener que trabajar en solitario. Así y todo, ha sido capaz de poner en tela de juicio el autonomismo, para poder avanzar así en la construcción nacional. El protagonismo que tiene la izquierda abertzale en la sociedad es fruto de su trabajo y algunos utilizan la lucha armada para debilitar esa labor.
¿Qué valoración realizan de los resultados abertzales en las elecciones de Ipar Euskal Herria?
La valoración es muy positiva. Los resultados son buenos y, tras muchos años de trabajo, el abertzalismo ha demostrado en estas elecciones que es una fuerza política y que sus ideas son fundamentales. El abertzalismo ha sido capaz de condicionar la posición de los demás partidos y los abertzales, después de muchos años, hemos podido mirar los resultados con orgullo. Además, cabe recordar que la única fuerza que presentó candidatos en todos los cantones fue AB.
De todas formas, la ley electoral vigente en Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa, además de ser francesa, no es nada democrática, ya que reduce aún más la representación del más débil. Con la ley electoral española vigente en Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa se habrían multiplicado los electos abertzales dispuestos a trabajar en Udalbiltza. *
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